‘Rogue One’: Uno con la Fuerza


Hace no mucho tiempo, en esta misma galaxia, los fans de Star Wars temblaban ante la adquisición de LucasFilm por parte de la malvada Disney. Tras ver ‘El Despertar de la Fuerza’, el miedo de algunos se convirtió en odio, tachándola de producto excesivamente manufacturado en el mejor de los casos y de burdo remake en el peor. Se quejaban de que se contara la misma historia, con los mismos personajes y en los mismos mundos de siempre (u otros equivalentes).


Pero alejémonos del miedo y del odio, que ya sabemos adónde conducen. Si eres de los que, por desgracia, no disfrutó del Episodio VII, estás de enhorabuena. Ahora, la misma compañía contra la que despotricabas por arruinar tu saga, te trae ‘Rogue One: Una historia de Star Wars’. Dirigido por Gareth Edwards, este capítulo (que no Episodio) trae aire fresco sin perder el tan deseado sabor clásico. Que no te despiste la ausencia del tradicional texto de inicio perdiéndose en el espacio, la inclusión de rótulos indicando el nombre de los planetas o el uso de flashbacks. Son cambios formales necesarios para recordarnos que esto es un anexo de los episodios principales y, por tanto, no está atado a los mismos recursos cinematográficos.


Un espectador "del montón" verá en ‘Rogue One’ una entrega de simple relleno, y tal vez no le falte razón. Pero los que amamos este universo, encontraremos mucho más. Lo importante de esta entrega es que no sólo amplía la saga, sino que la mejora, la enriquece aportando solidez al conjunto y rellenando posibles lagunas, como el tan cacareado punto débil de la Estrella de la Muerte.


Tal y como se nos dijo durante el desarrollo del proyecto, esta producción se aleja de la épica habitual para acercarse al cine bélico. Esto se nota en la sobriedad del conjunto y en la inclusión de un reparto coral para dar vida al escuadrón protagonista, en el que, si bien no hay grandes héroes, todos tendrán sus momentos de lucimiento. La protagonista, encarnada por Felicity Jones, ejerce de hilo conductor para que, casi al mismo tiempo que ella, nos impliquemos con la causa rebelde como nunca antes, gracias a sus motivaciones personales. Esto resulta paradójico teniendo en cuenta que, por primera vez, vemos una Rebelión que no es tan inmaculada como nos la pintaban en la trilogía clásica. Una Rebelión capaz de llevar a cabo actos moralmente despreciables excusándose en un fin mayor, que tiene disputas internas, miembros  que cuestionan lo correcto de sus acciones e incluso sectores extremistas.  Esta desmitificación de los “buenos”, junto con otros detalles como las luchas de poder entre mandatarios imperiales, aportan unas necesarias dosis de profundidad que hacen de ‘Rogue One’ la película más madura de la saga junto con ‘El Imperio Contraataca’. La Guerra de las Galaxias ya no es sólo una cuestión de buenos contra malos.


Cabe reseñar que lo violento de algunas escenas nos recuerda que estamos ante un producto menos infantil de lo que cabría esperar de Star Wars (como ese Darth Vader desatando su furia asesina como nunca habíamos visto, recordándonos por qué es el tipo más peligroso de la galaxia).

La austeridad heredada de la ausencia de épica nos deja una cinta que, huérfana de momentos memorables durante la mayor parte del metraje, se compone de una sucesión de pequeños logros concatenados. Logros poco o nada destacables por sí solos, pero que, unidos, forman un conjunto perfectamente cohesionado de principio a fin. El guion es, por tanto, otro de los puntos a destacar. Pese a la gran cantidad de personajes, lugares y situaciones que conforman la trama, todas las piezas encajan. La película avanza con un ritmo sosegado pero incesante que nos conduce hasta un final apoteósico, en cuyos minutos finales llega, por fin, la emoción… y de qué manera. Mucho tiene que decir a este respecto Michael Giacchino, todo un experto en tocarnos la fibra sensible. El compositor nos regala una fantástica banda sonora compuesta en su totalidad por temas inéditos, cuya familiar sonoridad nos remite automáticamente al maestro John Williams.


El reparto es, probablemente, lo más flojo de la película, con unas interpretaciones que, en general, se mueven entre lo pobre y lo correcto... lo cual, salvo excepciones, es casi marca de la casa en esta saga. Los personajes no son especialmente profundos, aunque tampoco es que lo pida la historia. La función de cada miembro del escuadrón es, básicamente, dar contexto a algo más grande que ellos mismos. Y aunque las interpretaciones no siempre estén a la altura, las situaciones y líneas de diálogo están lo suficientemente bien escritas como para que la narración se mantenga en pie con absoluta firmeza.


En conclusión, ‘Rogue One’ tiene todos los ingredientes para, cuanto menos, dejar satisfecho a cualquier fan de Star Wars (de hecho, ellos son su público objetivo). Sus grandes bazas son su buen hacer a la hora de mostrarnos lugares y enfoques hasta ahora inexplorados en este universo, una solidez a prueba de blasters, un gran respeto por el canon galáctico y un clímax final que compensa con creces la falta de emotividad que se le podría achacar al resto del conjunto.



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