‘O Apóstolo’, la Galicia mágica en una historia de terror universal

Es curioso cómo el éxito de un producto puede depender más de cómo se publicite que de la calidad que atesore. En 2012 vieron la luz las dos películas de animación más ambiciosas del cine español hasta la fecha, curiosamente antitéticas. Por un lado, ‘Las aventuras de Tadeo Jones’, de animación digital, orientada al público infantil, con un fuerte carácter comercial, llegó respaldada por una brutal campaña publicitaria (tan cansina como solo puede llegar a ser Mediaset) logrando un excelente rendimiento en taquilla. La otra fue ‘O Apóstolo’, primer largometraje español animado mediante stop motion (fotograma a fotograma), un proyecto mucho más personal, orientado a un público de mayor edad y que llegó sin hacer ruido a los poquísimos cines en que se estrenó por culpa de sus graves problemas de distribución. Por ejemplo, en toda la provincia de Madrid solo pudo verse en un escondido y diminuto cine de barrio de la capital y en un centro comercial de Alcalá de Henares. Esto, sumado a una campaña publicitaria incapaz de competir en igualdad de condiciones con otras propuestas, provocó que la película fuera un rotundo fracaso (con un presupuesto de 5,2 millones de euros, tan solo recaudó 37.000 euros). De nada sirvieron las críticas positivas ni los premios conseguidos en festivales dentro y fuera de España. Pues bien, sirva el presente escrito para reivindicar esta joya del cine de animación, injustamente ninguneada.


Dirigida por Fernando Cortizo, ‘O Apóstolo’ es un oscuro relato de corte gótico que homenajea por igual a la mitología gallega (de la que toma su premisa) y a los grandes clásicos del cine de terror, no solo por el buen puñado de referencias cinéfilas, sino por la propia esencia del filme. La historia es bien sencilla: un convicto recién fugado de la cárcel se hace pasar por un peregrino del Camino de Santiago para refugiarse en una remota aldea gallega habitada por extraños ancianos, sin saber que estos guardan un siniestro secreto que se irá desvelando a lo largo del filme. Mezclando tenebrismo, fantasía y humor negro, ‘O Apóstolo’ tiene el honor de codearse con otros cuentos de terror como ‘Pesadilla antes de Navidad’, ‘La novia cadáver’ o ‘Los mundos de Coraline’, reconfirmando lo bien que le sienta el stop motion a este tipo de relatos. Cierto es que, acostumbrados a un nivel técnico que en los últimos años roza la perfección, la animación de ‘O Apóstolo’ resulta un poco más tosca, pero el resultado global no deja de ser excelente. No en vano han intervenido artistas y técnicos provenientes  de las citadas películas de animación, o de sagas como ‘El Señor de los Anillos’ y ‘Matrix’. En cualquier caso, creo que si el stop motion tiene un lugar especial en el corazón de muchos cinéfilos es gracias a sus pequeñas imperfecciones, que nos recuerdan que estamos ante un trabajo artesanal.


Pero de nada serviría un bonito acabado si la película no lograse meternos en ella. Además de estar recreados de forma primorosa, en escenarios como el bosque, la aldea, la iglesia, el cementerio o el interior de las casas, se respira un ambiente lóbrego y vetusto, pudiendo casi percibir el olor enrarecido de las antiguas viviendas o la humedad en la espesura. Ni que decir tiene que esto no habría sido posible sin un trabajo de fotografía y unos efectos de sonido a la altura. Mención especial se merece la banda sonora, cuyo intimidante y oscuro tema central está compuesto por Philip Glass. Nos encontramos ante una banda sonora de las que dejan poso, de esas que dan entidad a la película, llegando a ser un personaje más de la misma. Hablamos, por tanto, no solo de un buen trabajo de ambientación, sino de la creación de atmosferas capaces de trasladarnos a un mundo mágico, y todo ello puesto al servicio de la narración.


En el reparto de voces encontramos actores de cine y teatro como Carlos Blanco, Luis Tosar , Xosé Manuel Olveira, Geraldine Chaplin, Jorge Sanz, Manuel Manquiña y Paul Naschy (en el que fuera uno de sus últimos papeles, y con bastante protagonismo), dando vida a unos personajes bien perfilados y con los que guardan parecido físico. En cuanto al doblaje, cabe destacar que no se hizo en un estudio, sino que se grabó a los actores interactuando unos con otros “en vivo”, dándose la réplica en ambientes distendidos, como si de un ensayo teatral se tratase. Así, no solo los animadores tenían las referencias gestuales de cada personaje a la hora de animar los muñecos, sino que se consiguió una interpretación más orgánica.


‘O Apóstolo’ podría haberse quedado en una cinta de animación bien acabada, entretenida y cumplidora, pero tiene alma. Más allá del desarrollo de su historia y lo original (o no) de su premisa, la película destaca por las sensaciones que transmite gracias a su atmósfera onírica, tan lúgubre como atrayente. Es una gozada recrearse en los escenarios, la iluminación y el acabado visual en general, dejándose envolver por la evocadora banda sonora. No solo se percibe el laborioso trabajo de los artistas y técnicos que han participado en la película, sino también el amor de sus creadores por lo que nos están contando. Como decíamos al principio, ‘O Apóstolo’ es un curioso cruce entre el folklore gallego y el cine de terror clásico, y la mezcla resulta coherente. El motivo es que, en mi opinión, hay tradiciones que si bien podemos considerar legítimamente muy nuestras, no dejan de tener un carácter universal. Los entusiastas de estos temas encontrarán en ‘O Apóstolo’ una película que reivindica el significado ancestral de las leyendas, lo profundo sobre lo superficial, el mito sobre el espectáculo. Y todo ello en un envoltorio que es puro cine.

Aquí os dejo la página web de la película, donde podéis verla online por 1,5 € o haceros con el DVD por 10 €: http://www.oapostolo.es/


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